Discurso

TRANSCRIPCIÓN DEL DISCURSO DEL  DIP. EDUARDO NERI, PRONUNCIADO  EL 9 DE OCTUBRE DE 1913

DISCURSO DEL LIC. EDUARDO NERI REYNOSO

Lo más sobresaliente de su actuación política es su famoso discurso del día 9 de octubre de 1913 cuando, siendo diputado federal en la XXVI Legislatura, desde la tribuna de la Cámara de Diputados, lo pronunció para enjuiciar al usurpador Victoriano Huerta y a su gobierno con motivo de los asesinatos de los diputados renovadores Adolfo C. Gurrión, Serapio Rendón, Edmundo Pastelín y del senador Belisario Domínguez; al conocerse en la Cámara de Diputados en la mencionada sesión del 9 de octubre de 1913 dichos crímenes, el diputado por Chilpancingo, Eduardo Neri Reynoso, dando prueba de un gran valor, como el de don Belisario Domínguez, pronunció el siguiente discurso: 

“Señores diputados: 

Yo creí que desde la salida del doctor Urrutia del Ministerio de Gobernación, no seguirían aplicándose los procedimientos del ingeniero Zepeda; pero desgraciadamente, señores diputados, hemos visto que esos procedimientos han seguido en pie. Por desgracia, nosotros no hemos tomado una actitud digna de esta Cámara, señores diputados, y yo creo que ha llegado el momento de probar al Ejecutivo que no es tan fácil atropellar a un pequeño grupo de hombres que estamos aquí como consecuencia del sufragio efectivo. Es necesario, señores diputados, que estos casos no sigan repitiéndose. El señor Ministro de Gobernación, con suma bondad y cortesía, recibió a la Comisión, y dice que va a consignar a las autoridades judiciales el caso del señor senador Domínguez; pero esto es lo de siempre. Ha muerto el señor diputado Gurrión; ha muerto el señor diputado Rendón, a quien no aparece, señores diputados, que lo han matado hombres, sino chacales, que, no contentos con quitarle la vida, han devorado sus restos, pues no aparecen. 

Es necesario, pues, tomar una determinación decisiva porque si no uno a uno vamos desapareciendo. Yo ocurro aquí a los intelectuales de la Cámara; a vos, señor Reyes, que sois un talento; a vos señor Vera Estañol, que lo sois igualmente son muy justos, señor Reyes, el dolor y la amargura que en estos momentos os embargan; pero es más grande e intenso el dolor que debemos sentir en estos momentos, en que vemos que se está abofeteando a dos manos al Poder Legislativo, y que el Poder Legislativo no toma una resolución digna de un Poder. 

Así, pues, señores diputados, yo creo que con estos procedimientos de ir a interpelar al Ejecutivo por conducto de su Ministro, no parece sino que va un grupo de mendigos a pedir un favor; se nos recibe con cortesía, es cierto; pero ¿qué hace ese Secretario? Consignar a las autoridades judiciales el caso del senador Domínguez y éstas jamás resolverán el caso; y yo ruego a esta asamblea que se tome una determinación enérgica y decisiva, pues es el momento de hacerlo, y si el Ejecutivo enarbola su bandera negra contra nosotros, es necesario que enarbolemos también nuestra bandera roja de abnegación y de fe.” (Aplausos).